Este no es solo un artículo sobre fútbol, aunque en las últimas semanas el Como de Fábregas se haya convertido en uno de los equipos más atractivos de la Serie A. Reducirlo únicamente al balón sería como intentar poner puertas al desierto o soltar atunes en un estanque.
Es cierto que el técnico catalán, codiciado por Roma y Milán, tiene apenas 37 años y ya se atreve a jugar con un falso nueve (Nico Paz) en un entorno hostil que lo observa con una mezcla de escepticismo y admiración. También lo es que su propuesta se basa en principios que pueden parecer prematuros, arriesgados e incluso temerarios: salir jugando desde el fondo, obsesionarse con generar superioridad numérica y utilizar la figura del terzo uomo para articular triangulaciones en un complejo entramado espacio-temporal.
Todas estas ideas, auténticamente revolucionarias, han logrado sembrar un vergel en medio de arenas movedizas.
La salvación ¿O Europa?
Lo ha hecho con un ojo puesto en la permanencia y el otro en la clasificación europea. Algo lógico, considerando que es uno de los equipos que más ha gastado en fichajes en la última ventana de mercado. Cerca de sesenta millones invertidos (Alex Valle, Butez, Diao, Maxence Caqueret…) por los hermanos Hartono, los magnates indonesios que en enero intentaron un golpe de efecto que pudo haber sacudido los cimientos del Calcio: cuarenta millones por Theo Hernández. Aunque en San Siro estaban dispuestos a negociar, el lateral finalmente rechazó la oferta.
De haber aceptado, se habría derribado un muro, al estilo del desembarco saudí en la actualidad o la irrupción de China en su momento. Y es que el fichaje de Hernández buscaba generar un impacto similar al que tuvo Robinho en el City: una tormenta que diera paso a una nueva era. Tridimensional, futurista y multisensorial.
Innovación desde el banquillo
“El Como representa una propuesta sumamente innovadora, no solo en lo técnico-táctico, sino también en la manera de concebir y ofrecer el fútbol a la gente. Su proyecto apuesta por conciertos antes de los partidos, la presencia constante de celebridades en la grada… Todo pensado para brindar a los aficionados una experiencia internacional y distinta”, explica Samuele Nava, periodista deportivo del diario La Provincia.
Un concepto casi utópico en una liga tradicionalista. “Tiene un enfoque con tintes americanos y buscan que arraigue en el fútbol italiano. La próxima vez, por ejemplo, actuará en el Estadio Sinigaglia Jake La Furia, el rapero milanés y jurado de Factor X Italia. Aquí, todo va más allá del deporte. Siempre con el objetivo de cuidar a los tifosi y atraer a un nuevo público que impulse el crecimiento de este pequeño club”, añade sobre un modelo que ya genera debate y está siendo analizado por sus pares.
El camino aún es largo. “Ni siquiera estamos a la mitad del recorrido”, señaló Cesc Fábregas sobre este club-artefacto que ya proyecta su nuevo estadio para 2028, con una capacidad cercana a los veinte mil espectadores. Un escenario que fusiona fútbol y espectáculo, donde cada dos semanas el Lago de Como se convierte en una pequeña Hollywood italiana, con estrellas de primer nivel deambulando por sus orillas.
El fenómeno no ha pasado desapercibido. Hace meses, la revista Cosmopolitan analizaba cómo encajaba, en términos futbolísticos, esta lujosa y mediática puesta en escena. Y no es para menos: de Fassbender a Adrien Brody, pasando por Keira Knightley o Hugh Grant, Como se ha convertido en un destino obligado para las celebridades, al igual que lo fue en su día cuando George Clooney convirtió Villa Oleandra en su santuario frente al lago.
“El presidente (Mirwan Suwarso) ha sido claro: él no los busca. Son las estrellas quienes lo llaman porque quieren ver jugar al Como”, explican desde el club. “Ya conoces esta tierra, es turística y funciona como un set cinematográfico natural. Para ellos, asistir a un partido es una experiencia única. No hay otro estadio en Italia con vistas al lago”.
Una vivencia multisensorial que se potencia con iniciativas innovadoras. En un partido, por ejemplo, se organizó un juego de lanzamiento de camisetas, algo habitual en el deporte estadounidense, pero poco común en el fútbol europeo. No es casualidad: los Clippers ya invitaron en su día a Del Piero al Staples Center para liderar un espectáculo similar.
El fútbol como consecuencia
Hablar del firmamento del Como es entrar en una zona difusa donde el fútbol oscila entre ser la excusa o el motor de un proyecto que trasciende el deporte. Lo que sí está claro es que para el banquillo no han apostado por cualquiera. Cesc Fábregas, brillante en su etapa como jugador, parece destinado a dejar huella también como técnico. Y ya va dejando pistas de su camino.
Hace unos días, Claudio Ranieri comparó al club lombardo con el Parma de los noventa, aquel de Nevio Scala y Faustino Asprilla, que cruzaban en bicicleta el parque para ir a entrenar y, en los grandes escenarios, sacudían el fútbol europeo. Los elogios no quedaron ahí. Andrea Stramaccioni, exentrenador de Inter y Udinese, afirmó en La Gazzetta dello Sport: “Fábregas tiene el carácter de Conte, el fútbol de Guardiola y el liderazgo de Mourinho”. Todos ellos, maestros en su formación.
La incógnita es cuánto tiempo permanecerá en Como. “Seguirá el próximo año, sin duda. Los rumores son falsos. Siempre ha dicho que está bien aquí. Tiene un contrato de cuatro años y, sobre todo, es el único lugar donde puede ejercer un rol plenipotenciario. No es solo entrenador, sino también mánager con control absoluto en el mercado”, explica Samuele Nava, periodista que sigue al club desde hace años. “Cesc no solo dirige, también negocia y convence a los jugadores para unirse al proyecto. Es accionista y tiene carta blanca en todos los sentidos”.
Un proyecto en el que, recientemente, ha aterrizado Dele Alli, en busca de oportunidades y de sueños.
Habrá que ver qué sucede. También te digo que el míster aún tiene margen de crecimiento. Es un caso único en la historia de la Serie A: jovencísimo y, aun así, ha dejado una marca en su primera experiencia. Un elegido. Un revolucionario. Porque, a una edad tan temprana, ya ha demostrado ser un gran entrenador y un ejecutivo excepcional. Ha sabido construir un grupo equilibrado, combinando la experiencia de veteranos como Sergi Roberto, Gabrielloni y Reina con la frescura de jóvenes como Nico Paz, Da Cunha o Diao.
Apostar por los jóvenes
No es un secreto que el Como tiene recursos, pero su filosofía es gastarlos con inteligencia. Apuestan por jugadores poco conocidos que puedan explotar aquí. Aunque también buscan golpes de efecto que generen un impacto profundo, como Narciso reflejándose en el lago. Theo Hernández, según ha confirmado el presidente, rechazó venir en este momento. “Algo importante podría suceder en verano, porque esto sigue creciendo”, anticipa una de las voces más autorizadas de este rincón del mundo.
Hoy es difícil decir si todo esto ocurre demasiado pronto o demasiado tarde. Lo cierto es que Cesc Fábregas, en la rueda de prensa posterior al duelo contra la Roma de su amigo y admirador Claudio Ranieri, responde con aplomo tras la derrota por 2-1. Jugaron con diez durante media hora, pero el Como mostró solidaridad, orden y cohesión en la presión. Se movió como un acordeón, acelerando y frenando con inteligencia. Marcó su ritmo, generó peligro. Le falta gol, sí, pero ha evolucionado en mentalidad, en armonía, en imaginación.
Ranieri lo define con una frase lapidaria: “Jugar contra ellos es como ir al dentista sin anestesia”.
Es un elogio. Es la pincelada final en el cielo estrellado que han dibujado a su alrededor. Incluso sus cicatrices parecen llevar un cierto brillo. “Somos un club que empezó de cero hace seis años. Falta mucho, pero estamos creciendo a nivel global. A los chicos les digo que, a veces, se gana sin ganar. Son jóvenes, cuando comprendan eso, crecerán aún más. Esto es un proceso. Paso a paso. Ahora, lo más importante es el próximo partido, contra el Venecia”.
Las luces ya se encienden para el próximo espectáculo.
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