El club La Hoya Lorca Club de Fútbol fue fundado en el año 2002 por parte del empresario Pedro Rosell . En origen, su nombre era el de La Hoya Deportiva y comenzó con el objetivo de formar un club capaz de promocionar el fútbol base lorquino. Pero los éxitos deportivos hicieron que tras conseguir el ascenso a la Territorial Preferente el club comenzará a plantearse nuevas cotas para su desarrollo.

Es por esto que tras afianzarse durante varios años en la categoría, en la temporada 09/10 se consolida un proyecto con la finalidad de lograr el ascenso a la Tercera División. El equipo logró su objetivo y dada la mala situación del Lorca Deportiva, se rumorea un posible cambio de nombre del club para convertirse en el representante de la ciudad. Finalmente cambia su nombre a La Hoya Lorca Club de Fútbol pero continúa jugando en la pedanía de La Hoya. En su primera temporada en Tercera el ya apodado como «Brócoli mecánico» consigue clasificarse para  los play-off, pero cae en su enfrentamiento frente al C.D Diter Zafra.

 

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Fue en la temporada siguiente (2011/12) cuando tras acabar en primera posición durante la temporada regular consigue superar los play-offs, logrando el ansiado ascenso a Segunda División B, consiguió también otra hazaña histórica durante ese año, como es la clasificación para la final de la Copa Real Federación Española de Futbol ante la U.E. Sant Andreu.

En las últimas temporadas el club ha conseguido mantenerse en 2ºB, no sin cierto sufrimiento de por medio. En concreto la temporada pasada dejó graves secuelas en lo económico, que propició que fuera imprescindible la búsqueda de capital económico que garantizara la solvencia del club. Por fortuna, este capital llegó mediante la empresa japonesa de semillas Sakata, la cual ha pujado fuerte por el equipo lorquino.

La buena gestión deportiva y los moderado precios de los abonos han motivado que el número de socios esté superando las dos temporadas anteriores, rondando el millar.

Por el momento las sensaciones no pueden ser mejores, ay que el equipo se encuentra en zona de Play-offs de ascenso, ocupando a día de hoy la 3º plaza del Grupo 4º de 2ºB. Por tanto, con la tranquilidad económica y el buen desarrollo que esta teniendo hasta hoy el proyecto deportivo hace que La Hoya Lorca tenga sus ojos puestos en un futuro que parece prometedor.

 

La hoya y jumilla

 

Desde Jumilla llegaban aires de ilusión deportiva. El doble ascenso logrado por sus equipos de fútbol y fútbol sala durante la temporada pasada hizo que la localidad se situara en la palestra de la actualidad deportiva murciana.

El Fútbol Club Jumilla fue constituido como tal durante el año 2011, tras comprarle su plaza al Moratalla Club de Fútbol  con el objetivo de ser el sustituto del desaparecido Jumilla CF. Tras tres años, la temporada pasada el club fue campeón del Grupo XIII de Tercera y logró el ascenso a Segunda División B.

A la ilusión del ascenso se unía el hecho de la llegada del grupo inversor Football Management que revolucionó este pasado verano la ciudad de Jumilla a nivel deportivo. Llegaron al equipo jugadores procedentes de Italia, Serbia, México y Venezuela, así como un nuevo entrenador, el tarraconense Jordi Fabregat.

 

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No obstante la ilusión de ha tornado preocupación después de que los dirigentes del grupo inversor Football Managemet, que se habían comprometido a asumir el proyecto jumillano en esta campaña en Segunda B, hayan decidido abandonar a las pocas semanas de llegar al ser incapaces de afrontar los pagos a la plantilla y el cuerpo técnico.

El salida de la plantilla del jugador Ángel Lerma, por el hecho de tener que abandonar el hotel donde se encontraba hospedado a raíz de que el club dejase de abonar su estancia, no ha hecho más que ahondar incógnitas en torno a la situación económica que rodea a la entidad, que esta campaña se estrenaba en la división de bronce.

Por el momento, y como viene siendo habitual en las categorías bajas del fútbol español, el equipo trata de aislarse de los problemas económicos y centrarse en su rendimiento deportivo, con el fin de conservar la categoría y mantener la ilusión de una afición, que a fin de cuentas es la que no abandona nunca a su equipo.